1 de junio de 2015

¿Es posible educar al bebé?


 
 
"Cuando mi bebé quiere algo, se lo tengo que dar porque si no lo hago llora, grita, patalea y hace unas rabietas que me vuelven loca”. ¿Qué mamá no ha pasado este episodio con sus hijos? Lo peculiar es que, aún sin poder hablar ni caminar, muchos bebés presentan este tipo de comportamientos a diario. Sin embargo, como la mayoría de los padres, en especial los primerizos, no sabe qué hacer frente a una situación de descontrol de su pequeño, lamentablemente termina cediendo a sus demandas y ahora ¡el bebé manda! Por eso, cabe la pregunta ¿Es posible educar a un bebé? La buena noticia es que sí se puede. Desde los primeros meses de vida, los niños son capaces de distinguir conductas de lo que pueden o no hacer a un nivel concreto y cotidiano. ¿Cómo lo hago si mi hijo todavía no entiende bien lo que le digo? Sencillo, mediante el tono de voz, la forma, el estilo y la actitud que tomas al hablarle. Una voz suave y sutil denota cariño y aprobación, mientras que una voz firme, sin necesidad de gritar, le dará señales fáciles para ir entendiendo en qué consiste hacer caso, respetar y aceptar que no debe adoptar ciertas actitudes. Sin duda, al principio le será complicado entender, pero con el tiempo, según la evolución personal e intelectual de cada niño, irá percibiendo y comprendiendo a disciplina a través de los actos cotidianos del juego.

¿LO DEJO LLORAR?

No, necesariamente. Hasta los 3 meses, los bebés lloran un aproximado de 2 horas diarias divididas a lo largo del día. Lo primero que hay que hacer es descartar si necesita comida, cambio de pañal, dormir o cariño. Cuando son muy pequeñitos requieren todo el cuidado y la atención que los padres les puedan dar. Por eso no te sientas culpable o pienses que lo estás malcriando, ya que al atenderlo, lo ayudas a establecer una relación de confianza y seguridad. Si tu hijo llora con mucha frecuencia, pues el llanto disminuye después de cumplir el primer año.

LAS FAMOSAS RABIETAS

Entre los 6 y 9 meses, comienzan a prestar especial atención a la causa-efecto. Notan que hay un vínculo entre sus acciones y la respuesta de la mamá. ¡Ojo! Es el momento justo para comenzar a poner ciertos límites.  A esta edad, suelen llorar o gritar para comunicar sus necesidades. Para tratar una conducta problemática, el peor momento para hacerlo es precisamente cuando ese comportamiento esta presente. “Lo óptimo es mantener la calma, prestar atención si hay algo que lo pueda lastimar y controlar que no se haga daño. En ese instante, evita hablarle mucho, muéstrate tranquila y conserva el autocontrol, preocupando no en transmitir la tensión que implica corregirlo. El niño percibe la frustración y se irrita aún más. Recuerda que solo es un bebé, aún entiende poco de límites, por lo que castigarlo es inútil. Mejor háblale con cariño e intenta manejar la rabieta estratégicamente, sacando al pequeño de la situación, mediante la distracción o actividades alternativas como cambiarlo de posición, mecerlo, abrazarlo, cantarle, hacer ruidos curiosos con la boca o acercándole un juguete para que lo vea. Con paciencia, prueba distintas opciones el tiempo que sea necesario. Si nada funciona es porque se encuentra muy exacerbado; déjalo que llore y acarícialo con suavidad hasta que logre calmarse.

HORA DE PONER REGLAS

Entre los 9 y 12 meses, son capaces de seguir instrucciones. Por ejemplo: “toma este oso”, “mira el dibujo”, “ven”. A medida que crece, hay momentos en los que es necesario ser firmes para que mensaje sea recibido con claridad. A esta edad, el bebé comienza a entender el significado de la palabra “no”. A pesar de que tiene poco conocimiento sobre la disciplina, logra darse cuenta cuando mamá no esta contenta con él. Usando el “no” cuando haga inadecuado, hará que tu hijo entienda, poco a poco, qué es lo que está permitido o no hacer. Lo importante es timarse la disciplina en serio y evitar sonreír cuando se diga “no” a un determinado comportamiento; de lo contrario, enviarías un mensaje confuso. Por ejemplo: estas jugando con tu pequeño y, de repente, te muerde. ¿Qué hacer? Lo mejor es alejarlo y decirle con voz firme “no se muerde porque duele”; luego, darle otra alternativa y con voz cariñosa expresar: “mejor un abrazo” y, finalmente, dale algo que pueda morder, ya que seguramente lo hizo porque le está saliendo un nuevo diente o busca explorar algo con su boca.

NO, NO Y NOOO...

Hay padres que cometen el error de utilizar el “no” con demasiada frecuencia. “No cojas eso”, “no lo hagas”, “ya te dije que eso no”. Este monosílabo se vuelve tan común que pierde su poder y deja de surtir efecto. Por otro lado, hay quienes prefieren nunca decirle “no” a su bebé porque piensan que está muy chiquito o que le podrían provocar algún daño emocional, y el resultado es un hijo demandante, caprichoso y difícil de educar. Sobreproteger así a una niño, lo alejaría de la realidad porque en lo cotidiano el “no” existe y es inevitable. Lo recomendable es evadir los extremos.

“TÁS-TÁS”
 
Cuando está por hacer algo prohibido, ¿se le debe decir “tás-tás” o darle unas palmaditas en sus manos para que aprenda? No es aconsejable porque se irritaría y lloraría. Es cierto que una palmada no le duele, pero tu hijo en lugar de pensar que lo hacer por enseñarle, sentirá que mamá le hace daño. “Si le das unas palmadas, cuando está explorando, puedes hacerlo sentir culpable por algo que a esa edad lo entusiasma y lo ayuda en su desarrollo. Para evitar que haga lo prohibido, prevenir el problema es la mejor opción. Mantenlo lejos de lugares peligrosos, como las esquinas de las mesas; utiliza protectores para los tomacorrientes, las puertas y las ventanas; guarda los adornos, recoge los objetos que resulte una amenaza. Vigílalo todo el tiempo y adecúa un lugar donde se sienta libre de explorar sin arriesgar su seguridad física y emocional.

EL REFUERZO POSITIVO

Consiste en premiar su buen comportamiento con elogios y cariños especiales. Por ejemplo: con una gran sonrisa, una caricia y un lenguaje simple dile: ¡Qué bien se comporta mi bebé! El ambiente genera efectos sobre el comportamiento. Por seso, busca un lugar tranquilo y crea situaciones en las que tu bebé esté calmado y dispuesto a aprender. Gradualmente, le podrás dar instrucciones simples, por ejemplo: “mete ese cubo”, “dame la muñeca”. Al organizar estas situaciones no solo disminuirás que se altere, también reforzaras una actitud positiva. Nunca uses refuerzos como el chantaje. Por ejemplo: “si me das eso, te alzo” o si esta haciendo rabietas no le digas “que mal te portas” porque de esa manera, el niño estaría menos dispuesto a cooperar y en un futuro lo tentarías al desafío.


Publicado: Revista Mamá
Autor: Psicóloga Jennifer Franco Linch

4 de febrero de 2015

Cuento "Técnica de la tortuga" para el autocontrol en los niños

 El cuento "La técnica de la tortuga" es utilizada como una estrategia para los niños de nivel primario para el control de la impulsividad, conduta desafiante, conducta disruptuva, etc. que no hacen posible una adecuada adaptación en el contexto familiar o escolar.

¿Qué es el control inhibitorio?
 
El control inhibitorio regula el dominio emocional, pero esta función ejecutiva se encuentra aún en desarrollo en niños de edad escolar. El dominio de la técnica de la tortuga alentará el autocontrol, y por tanto, aumentará la autoestima. Los niños serán capaces de aprender a controlar sus impulsos sin necesidad de un agente externo; por lo general, suelen recibir un feedback positivo del adulto al disminuir las conductas inapropiadas y la comienzan a utilizar en la resolución de conflictos para no dar rienda suelta a sus impulsos.

¿Cómo funciona la técnica?  

La historia utiliza la analogía de la tortuga, la cual se repliega dentro de su caparazón cuando se siente amenazada. De igual forma, se le enseña a los niños a replegarse en sí mismos (en un caparazón imaginario) cuando se sientan tristes, enojados, ansiosos o frustrados.  Luego de contar la historia se deben resumir 4 pasos básicos con el niño:

1. ¿Cómo me siento? (enseñarle a reconocer lo  que está sintiendo y ponerle nombre: enojo, frustración, tristeza, etc.).
2. Para y piensa (se le enseña a responder ante la palabra "alto", replegándose en sí mismo, imitando a la pequeña tortuga del cuento: escondiendo su cabeza entre sus brazos) 
3. Relajación (una vez que ha aprendido a frenar sus impulsos negativos, dentro de su caparazón imaginario se le enseña diferentes técnicas para calmarse: respiración, contar hasta 10, cantar en silencio, escuchar música, etc.)
4. Solución (Al salir de caparazón se le enseña que debe pensar diferentes alternativas para manejar la situación en forma positiva: escuchar, perdonar, pedir disculpas, compartir, negociar, etc. y aplicar la elegida)

Ejemplo para los niños:

“Me siento enojada con Juan porque me pegó y tengo ganas de devolverle un buen golpe... pero mejor digo alto y me vuelvo tortuga (en ese momento, se hace una pausa y se queda quieta sin hablar para luego en la misma posición de tortuga y decir: “ Es tan lindo estar en mi caparazón, estoy relajada y se me pasan las ganas de pegarle a Juan¨ Ahora que estoy traquila, saldré y pensaré en una solución: voy a caminar a mi puesto y buscaré algo más divertido que hacer”

Luego practicamos la escena entre todos e imaginamos situaciones parecidas. La enseñanza de la técnica se la sugiere como un juego dramático.

La intención está puesta en ayudar a los niños a aprender a expresar sus sentimientos para poder funcionar en el medio y adaptarse. Cuando un niño da golpes sin mirar a quién, puede estar expresando una emoción legítima pero de forma inapropiada con consecuencias negativas tanto para él como los demás. A través de la tortuga ayudamos a los niños a canalizar la expresión de sus emociones adecuadamente y a los docentes a no prestar atención frente a conductas disruptivas para no dar nuestra atención y servir de refuerzo de las mismas. Sabemos que los niños buscan nuestra atención constantemente y debemos evitar que nuestra mirada enfatice conductas negativas y por ende provoquemos el efecto contrario.
 

LA TÉCNICA DE LA TORTUGA
 
“Antiguamente había una hermosa y joven tortuga, tenía (4, 5, 6, 7, 8, 9, 10) años y acababa de empezar el colegio. Su nombre era Pequeña Tortuga. A ella no le gustaba mucho ir al cole,  le aburría atender o permanecer mucho tiempo sentada; ella quería correr y jugar todo el tiempo. Para ella era demasiado aburrido hacer tareas y copiar del pizarrón, o participar en algunas de las actividades. No le gustaba escuchar a la profesora, era más divertido hacer ruidos o conversar. Algunas veces ella tenía problemas con los demás niños, peleaba, gritaba... Así que el colegio para ella era una pesadilla. Cada día, en el camino hacia el colegio, se decía a si misma que lo haría lo mejor posible para no meterse con ellos. Pero a pesar de esto era fácil que algo o alguien la descontrolara, y al final siempre acababa enfadada, se peleaba y la castigaban.

Un día se encontró con una vieja Tortuga dispuesta a ayudarla: “¡Oye! ¡Aquí!” dijo con su potente voz, “Te contaré un secreto: ¿Tú no te das cuenta que la solución a tus problemas la llevas encima de ti?” la Pequeña Tortuga no sabía de lo que estaba hablando. “¡Tu caparazón!” le dijo “¿para qué tienes tu caparazón? Te puedes esconder en él siempre que tengas sentimientos de rabia, de ira, siempre que tengas ganas de romper, de gritar, de pegar… Cuando estés en tu caparazón puedes descansar un momento, hasta que ya no te sientas tan enfadada. Así la próxima vez que te enfades, métete en tu caparazón" A la Pequeña Tortuga le gustó la idea, y estaba muy contenta de intentar este nuevo secreto de la escuela.

Al día siguiente lo puso en práctica. De repente un niño que estaba cerca de ella accidentalmente le dio un golpe en la espalda. Empezó a sentirse enfadada y estuvo a punto de perder sus nervios y devolverle el golpe, cuando, de pronto recordó lo que la vieja tortuga le había dicho. Se sujetó los brazos y la cabeza, tan rápido como un rayo, y se mantuvo quieta hasta que se le pasó el enfado. Le gustó mucho lo bien que estaba en su concha, donde nadie le podía molestar. Respiró, contó 1, 2, 3, 4, 5... y cuando salió, se sorprendió de encontrarse a su maestra sonriéndole, contenta y orgullosa de ella. Continuó usando su secreto el resto del año. Lo utilizaba siempre que alguien o algo le molestaba, y también cuando sentía ganas de  discutir con alguien. Cuando logró actuar de esta forma tan diferente, sin pelear con nadie, se sintió muy contenta en clase, todos querían saber cuál era su mágico secreto”. (Schneider & Robin)

19 de enero de 2015

Adaptación curricular para la inclusión educativa


Planificar la enseñanza para responder a la diversidad supone seleccionar y organizar las situaciones educativas de manera que sea posible individualizar las experiencias de aprendizaje comunes para lograr el mayor grado posible de participación y aprendizaje de todos los alumnos (Blanco, 2000). Esto implica romper con el enfoque homogeneizador donde todos los alumnos realizan la misma actividad, de la misma forma, en el mismo tiempo y con los mismos materiales.
 
La adaptación curricular constituye una vía de respuesta a la diversidad cuando la programación de aula, diseñada con el claro propósito de dar respuesta a las diferencias individuales, no es suficientemente efectiva para asegurar la participación y logros en el aprendizaje de aquellos estudiantes que por diversas causas experimentan mayores dificultades de aprendizaje o se encuentran en riesgo de ser excluidos o de fracaso escolar.

Estas adaptaciones se deben definir bajo el principio de no afectar aquellos aprendizajes que se consideran básicos e imprescindibles, dado su impacto para el desarrollo personal y social de los alumnos, y que pueden llegar a comprometer su proyecto de vida futuro y poner en riesgo su participación e inclusión social. En consecuencia, deben adoptarse como resultado un proceso de evaluación amplio y riguroso, de carácter interdisciplinario.

 
Algunas guías de adaptación curricular:







 

11 de julio de 2013

Es un trastorno o... ¿Es alto talento?




El alto talento de los niños generalmente es catalogado como un problema emocional, social o de comportamiento. Son niños a los que se les califica de difíciles, mal educados o sencillamente raros; y eso a pesar de su inteligencia -o quizá debido a ella- se les llega a diagnosticar con hiperactividad, problemas de atención, asperger, trastorno de conducta, trastorno de aprendizaje... ¿Son trastornos o son aspectos del alto talento mal atendidos? o puede ser que efectivamente, haya un trastorno emocional grave y, entonces, el hecho de minimizar el problema impide que el niño reciba la ayuda que necesita.

Cuando los niños son catalogados de -ser diferentes- o se haya confundido su alto talento con un -trastorno-, el niño puede sufrir daños innecesarios en el esfuerzo de solucionar un problema que no existe. Como padres atentos y preocupados ¿cómo saber cuál es su caso? ¿Cómo distinguir la diferencia entre alto talento o un  trastorno de aprendizaje o de conducta, sobre todo en los adolescentes?

Es evidente la necesidad de realizar una evaluación neuropsicológica temprana cuando los niños comienzan a tener problemas en la escuela. Los profesores son los primeros en referir que existe un problema que generalente se lo atribuyen a la falta de atención, de interés, motivación o de conducta.

Para explorar mejor este tema, a continuación les presento una teoría que según su autor, podría explicar la intensidad, la sensibilidad y el comportamiento inusual de los niños y adolscentes con alto talento (o superdotados).

Las 5 sobre excitabilidades de Dabrowski:

Kazimierz Dabrowski fue un psicólogo y psiquiatra polaco que escribió y desarrolló una teoría que hace referencia a una mayor sensibilidad y capacidad de respuesta frente a determinadas clases de estímulos, que él creía que caracterizaban a los niños superdotados y a su conducta. Aunque no es una teoría muy conocida, conviene analizarla ya que puede arrojar luz sobre la cuestión de cómo puede el alto talento ser transformado en un trastorno.
1. Sobre excitabilidad psicomotora (diagnosticado como TDAH)
 
Este modelo es mucho más que una gran cantidad de actividad física. Un niño puede no correr por la casa y no saltar sobre los muebles, pero puede expresar la sobre excitabiliad psicomotora hablando de forma rápida, mostrando hábitos nerviosos, inquietud y dificultad para relajar su mente al irse a dormir. Como ocurre con cada una de las sobre excitabilidades, ésta no es algo necesariamente negativo, sino que también puede ser interpretada de forma positiva, como una fuente inagotable de energía y de resistencia para el niño. A menudo, los niños con alto talento con sobre excitabilidad psicomotora son incorrectamente etiquetados de TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad).
 
2. Sobre excitabilidad sensitiva (diagnósticado como disfunción de la integración sensorial)
 
Esta sobre excitabilidad sensitiva se plasma en una alta sensibilidad a las sensaciones de los sentidos: al sonido, la luz, el tacto, las diferentes texturas o el olor. También puede ser interpretada de dos maneras: como una dificultad: asociada con la disfunción de la integración sensorial, o como una capacidad excepcional de apreciación estética y sensorial. En un contexto adecuado, un niño con sobre excitabilidad sensitiva puede, por ejemplo, llevar una vida de pasión y compromiso hacia el arte. Sin embargo, en un ambiente sin suficiente estimulación o, por el contrario, en un ambiente sobrecargado de estímulos, el mismo niño puede llegar a sentirse ansioso, irritable, retraído o puede llegar a tener estallidos de ira. En cualquier caso, las dificultades surgen de la discordancia entre el temperamento del niño y su entorno, y no de un defecto inherente al niño.
3. Sobre excitabilidad emocional (diagnosticado como un trastorno psiquiátrico)
 
Esta sobre excitabilidad también suele ser mal entendida. La inestabilidad emocional de un niño con intensos altibajos puede ser vista como una evidencia de inmadurez, de mala educación o, incluso, de un trastorno del estado de ánimo, pero también podría no ser nada de todo eso. Se debe ser muy cauteloso antes de asumir que los cambios emocionales representan un trastorno psiquiátrico, como el trastorno bipolar. Cuando una persona tiene sobre excitabilidad emocional, tiene una mayor sensibilidad a los estímulos reales, incluyendo los pensamientos y recuerdos, y puede tener respuestas que parezcan excesivas, pero incluso cuando las respuestas son excesivas, siguen siendo respuestas. Por el contrario, con una enfermedad como el trastorno bipolar, los cambios emocionales siguen su propio ritmo y no siempre están conectados a acontecimientos objetivos.
 
4. Sobre excitabilidad imaginativa (diagnosticado como TDAH o psicosis)
La sobre excitabilidad imaginativa se manifiesta con sueños vívidos, creatividad, capacidad de inventiva y gran pasión por la fantasía. De nuevo, estos rasgos podrían considerarse evidencias de un trastorno, como TDAH o incluso psicosis o, por el contrario, pueden ser vistos como talentos que requieren expresión. Los niños superdotados que pueden perderse en un mundo de fantasía o que son capaces de dar interpretaciones peculiares a las cosas, pueden llegar a ser poetas, artistas o inventores. Sin embargo, si se les niega la expresión de estas capacidades, pueden desarrollar problemas como la ira o la depresión.
 
5. Sobre excitabilidad intelectual (diagnosticado como niños desafiantes, con problemas sociales o Asperger)
La quinta categoría de Dabrowski es la más típicamente asociada al talento. Se caracteriza por unas ganas insaciables de preguntar, de descubrir, encontrar respuestas y resolver acertijos. Estos niños pueden parecer pesados o arrogantes, y su perseverancia puede ser malinterpretada como un desafío a la autoridad o como indiferencia hacia las normas sociales. A veces se les caricaturiza como "sabioncillos” o “pequeños profesores" o, si su energía intelectual se centra en un tema muy concreto o extraño, pueden ser etiquetados de Asperger.

Aunque la teoría de las sobre excitabilidades de Dabrowski no ha sido objeto de un estudio riguroso, representa un enfoque interesante y plantea importantes cuestiones sobre la razón de los trastornos emocionales en los niños superdotados. Por tanto, la identificación de la sobre excitabilidad específica que puede haber en el origen de la conducta de un niño puede ser un primer paso eficaz para buscar ayuda profesional adecuada y encontrar la explicación real de determinados problemas.

 

29 de octubre de 2012

El Comportamiento de un Súper Héroe

Este afiche ayuda a que los niños puedan imitar la conducta de un súper heroe. Puede ser utilizado por padres en casa, o por maestros en el aula. La idea es que los niños sepan de forma clara lo que se espera de ellos; y a la vez, hacerles ver que sí es posible controlar todas las partes de su cuerpo y utilizarlas de forma positiva, tal cual lo haría un superheroe.
 

 
 

5 de septiembre de 2012

Técnica del Moldeamiento de Conducta

La Técnica de moldeamiento, es una herramienta educativa que se utiliza generalmente para enseñarle una conducta nueva al niño (vestirse, amarrarse los zapatos, comer, etc.). Se la puede aplicar a bebés, niños pequeños o en niños y jóvenes que tengan autismo, parálisis cerebral, síndrome de down, etc. que esten aprendiendo habilidades de autonomía, motricidad, etc.

Se le llama -moldeamiento- porque básicamente lo que se hace es ir moldeando, mediante varios pasos, el aprendizaje de una conducta hasta llegar al objetivo de: aprender a hacerlo solo.

Por ejemplo: Enseñanza de lavado de manos.




Esta técnica se la puede aplicar de 3 formas diferentes:

1. Moldeamiento por aproximaciones sucesivas:

Es cuando se le va enseñando al niño desde el paso 1 (Por ejemplo: abrir la llave)  hasta que domine ese primer paso; y mientras tanto, en los pasos posteriores se lo sigue ayudando. Luego le enseñamos el paso 2 (Por ejemplo: coger el jabón) hasta que lo domine tambien y lo haga solo como lo hace con el paso 1. Una vez aprendido los dos primeros pasos le continuamos enseñando el paso 3, 4, 5 ,6 y 7. Hasta que al final solo le tendrá que decir "es hora de lavarse las manos" y su niño lo hará solo.




2. Por encadenamiento hacia atrás:

Es muy parecido a aproximaciones sucesivas, pero esta vez se le enseña al niño a hacer los pasos sin ayuda de forma inversa (Por ejemplo: empieza su aprendizaje desde el paso 7 hasta el paso 1). Es decir, se lo ayuda durante todo el recorrido del lavado de manos pero en el paso 7 que es cerrar la llave, se le enseña a hacerlo solo. Luego, una vez dominado el paso 7 se lo vuelve a ayudar durante todo el recorrido pero se lo deja solo en el paso 6 y 7. Asi sucesivamente hasta que domine los siguientes pasos 5, 4, 3, 2 y 1.

 

3. Por encadenamiento de actividades distintas:

Es cuando la conducta que deseamos que aprenda se la divide en pasos, pero cada paso se lo enseña en diferentes momentos, de forma separada. Al final cuando ya sepa hacer cada uno de los pasos solo, se los encadena para lograr la habilidad completa (Por ejemplo: vestirse).


Recuerde:
  • Durante el aprendizaje de los pasos, premie cada intento por más pequeño que sea (Por ejemplo: "Muy bien", "Que bien lo haces", "Vas muy bien, tu si puedes", etc.). Es importante para los niños subir su autoestima, sentir que sus intentos son bien reconocidos los animará a seguir intentando hasta lograrlo.
  • Estas ayudas especiales, deben ir disminuyendo hasta eliminarlas por completo. En el caso de los niños por ejemplo: con autismo, suelen acostumbrarse a la ayuda. Deje que lo intenten solos, deles un espacio de tiempo de espera para que lo intenten, utilice la instigación en algunas ocasiones (sólo de ser necesario).